Queremos fortalecer las capacidades de los niños, su voluntad y su convicción de que pueden ayudar a crear la paz — en su comunidad y en el mundo.
La paz nace de la conversación — y es una elección.
Creemos que la paz nace de las conversaciones: sobre la paz y sobre lo que puede ponerla en riesgo. El conflicto, la injusticia, el miedo y la diferencia deben hablarse abiertamente, para que los niños aprendan a comprenderlos y a actuar.
La paz no llega sola. Requiere un esfuerzo consciente — buscar la paz, fortalecer la paz y elegir la paz, una y otra vez.
Todo niño y niña tiene derecho a la paz y a la igual dignidad.
Los niños tienen derecho a la seguridad, a ser escuchados y a pertenecer. Su valor y sus derechos son los mismos, dondequiera que hayan nacido, crean lo que crean y hablen la lengua que hablen.
Queremos crear comunidades donde cada niño sea tratado con respeto y tenga la oportunidad de participar.
Queremos que la paz sea algo sobre lo que los niños puedan actuar.
La paz se crea cuando nos escuchamos, alzamos la voz contra la injusticia y buscamos soluciones a los conflictos. Cuando asumimos nuestras acciones y hacemos sitio a quien se queda fuera.
A través de la enseñanza, las actividades creativas y los proyectos conjuntos, queremos dar a los niños la oportunidad de practicar la construcción de la paz en su vida diaria.
Queremos fortalecer la democracia con una participación real.
Los niños deben comprobar que su voz cuenta. Que pueden hacer preguntas, expresar su opinión e influir en las decisiones comunes. Deben aprender que la participación democrática trae consigo derechos y responsabilidad hacia los demás.
Por eso los niños deben ser cocreadores de nuestro trabajo. Sus ideas, perspectivas y experiencias deben influir de verdad en las actividades, prioridades y desarrollo de la organización.
Queremos crear encuentros en todo el mundo.
Queremos conectar a niños de distintos países, culturas, religiones y condiciones de vida. A través de la conversación, el juego, la creatividad y la cooperación, queremos crear oportunidades para comprender la vida de los demás y descubrir tanto las diferencias como las esperanzas compartidas.
Queremos que los niños vivan la experiencia de personas de orígenes distintos que encuentran soluciones comunes y asumen responsabilidades juntas.
Queremos fortalecer el valor de discrepar y seguir dialogando.
El conflicto forma parte de la vida. Los niños deben aprender a expresar sus necesidades, poner límites y tratar a los demás con respeto. Deben poder plantar cara a la violencia, la humillación y la exclusión.
Queremos fortalecer su capacidad de comprender distintos puntos de vista, gestionar los desacuerdos de forma pacífica y reparar las relaciones cuando algo ha salido mal.
Queremos hacer concreta la esperanza.
La fe en la paz debe alimentarse de la experiencia de poder marcar la diferencia. Queremos ayudar a los niños a convertir sus ideas en acciones y a descubrir lo que pueden crear junto con otros.
Desde una acción en su barrio hasta la cooperación entre países, los niños deben poder ver que su aportación cuenta.
Los adultos asumimos la responsabilidad.
Los niños deben tener la oportunidad de contribuir a su manera. La responsabilidad de su protección, su bienestar y la construcción de un mundo en paz es nuestra, de los adultos.
Debemos crear entornos seguros para la participación de los niños y mostrar nosotros mismos el respeto, la responsabilidad y la disposición al diálogo que queremos transmitir.
Nuestro compromiso común
Children of World Peace se basa en la igualdad de todas las personas, los derechos del niño y la participación democrática. Trabajamos con independencia de intereses político-partidistas y religiosos.
Junto con los niños, las familias, las escuelas y otras comunidades, queremos convertir la esperanza de paz en acciones concretas y crear vínculos entre las personas.
La paz empieza entre los niños del mundo.
Creamos las oportunidades junto con ellos.
Asumimos la responsabilidad del mundo que compartimos.